No odiamos lo suficiente a Adorni
Terminó, por fin, la cuenta regresiva. El gran espectáculo ya es una realidad. ¡Multitudes pegadas a las pantallas! Adorni presentó la declaración jurada. Sin dudas, el momento Aleph de su vida, en el que un punto los contiene a todos. Allí están aquel lastimoso asado en la lastimosa parrilla de una lastimosa vivienda, retratados –también él, sonrisa triste, mirada vacía– por una cámara cruel; el colchón de su papá, el Carnaval en Punta del Este, las arenas blancas de Aruba, Bettina en Nueva York, abuelas prestamistas, la cascada… Manu presentó su declaración cuando faltaban horas para que la pelota empezara a rodar en México, gesto de alto simbolismo: que el fútbol no distraiga de las cosas importantes. La tenía lista –lavada y planchada– hacía rato. Apenas un paper en el que trabajaron penalistas, administrativistas, contadores, tributaristas, 14 dibujantes y una escribana. “Está perfecta: es incomprensible”, la bendijo Javi. “Yo insisto: los funerales del Indio Sol...