Juventud, sol y casetes: así se vivía la mágica Estudiantina de los años 80
Llegaba septiembre y el aula perdía el sentido. Los pizarrones llenos de ecuaciones y las tizas blancas pasaban a un segundo plano porque el aire ya olía a primavera. En los años 80, la Estudiantina no era simplemente un día de picnic; era el evento más esperado del año, una tregua perfecta donde los estudiantes de todos los colegios secundarios se adueñaban de los espacios al aire libre, los parques y los campings para celebrar la libertad y la juventud. Sin teléfonos celulares, redes sociales ni pantallas de por medio, el encuentro se gestionaba semanas antes en las charlas de pasillo. La palabra dada era un documento sagrado: sabías perfectamente a qué hora y en qué rincón del parque te ibas a encontrar con tus amigos y, con suerte, con ese "asunto" que te hacía suspirar en los recreos. El ritual comenzaba temprano con el armado de las mochilas, que ese día no llevaban carpetas pesadas sino el famoso "Ritual de la Canasta". Sobre un mantel tirado en el pasto, se...