Patitas de pollo: el tesoro oculto del colágeno natural.
Muchos las consideran un desecho, pero las patitas de pollo son un “superalimento” económico y cargado de nutrientes. Si buscas una fuente natural de colágeno y minerales, este alimento tradicional podría ser tu mejor aliado. En esta nota, te explicamos por qué deberías incluirlas en tu dieta.
Propiedades nutricionales de las patas de pollo
A diferencia de otras partes del ave, las patas están compuestas principalmente por piel, cartílago, tendones y huesos.

Esto las convierte en una fuente concentrada de:
Colágeno tipo I y II.
Minerales como calcio, magnesio, fósforo y silicio.
Aminoácidos glicina, prolina y arginina.
Principales beneficios de comer patitas de pollo
1. El mejor colágeno natural para la piel
El colágeno representa casi el 70% del contenido proteico de las patas de pollo.
El consumo regular ayuda a:
Aumentar la elasticidad e hidratación de la piel.
Reducir la apariencia de líneas de expresión y arrugas.
Fortalecer el crecimiento de uñas y cabello quebradizo.
Cocción de patitas de pollo a fuego lento./ Foto: Shutterstock
2. Alivio del dolor articular y óseo
Gracias a su alto contenido de condroitina y glucosamina, el caldo de patas de pollo actúa como un suplemento natural para las articulaciones.
Ayuda a regenerar el cartílago, reducir la inflamación y prevenir dolores relacionados con la artritis o el desgaste físico.
3.Fortalecimiento del sistema inmunológico
Las patas de pollo son ricas en minerales que ayudan a producir glóbulos blancos. Además, en forma de caldo, ayudan a combatir problemas respiratorios al actuar como un expectorante natural.
4. Mejora la salud digestiva
La gelatina que liberan las patas durante la cocción ayuda a sellar y proteger el revestimiento del intestino. Es excelente para mejorar la digestión y combatir el síndrome de colon irritable o la acidez estomacal.
Limpieza de patitas de pollo./ Foto: Shutterstock
¿Cómo consumirlas para aprovechar sus beneficios?
Para extraer todo el colágeno, la mejor forma es preparar un caldo de cocción lenta.
Retirar las uñas y la piel externa amarilla si aún la tienen.
Cocinar a fuego bajo entre 2 y 4 horas (o en olla a presión por 45 minutos) con un chorrito de vinagre de manzana para ayudar a extraer los minerales del hueso.
Evita freírlas ya que se añaden grasas saturadas y se pierden parte de sus propiedades curativas.




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