170° Aniversario de la muerte del General San Martín
Las personas que con su accionar sobresalen de las demás suelen tener detractores que tratan de menoscabarlas. Al general San Martín, bien llamado “Padre de la Patria Argentina” (y podríamos decir también de Chile y Perú), le ha ocurrido lo mismo.
Hubo una época de nuestra historia que solamente presentaba a sus próceres y antepasados descollantes como héroes. Eran figuras de bronce. Rodeados de áurea sobre humana y a esta última relegada, sin tener en cuenta que eran simples mortales.
Pasados los años surge corriente historiográfica denominada “Revisionismo”, que pone en duda “acontecimientos” o “procesos históricos”. Amparados por una nueva interpretación o con nuevos aportes “encontrados” (a veces pseudos-documentos), intentan recrear figuras o hechos.
Es así como a pesar de que todo aquél que conoce las acciones del Libertador sabe que en lo político y militar son irreprochables, hay quienes buscan elementos para tratar de infundir dudas y sombras sobre su persona.
El historiador Hugo Chumbita, hace casi una década, en su obra El secreto de Yapeyú, con pruebas no irrefutables pero si sólidas, considera un origen mestizo en el General.
Para todos aquellos cuyo pensamiento considera que nada bueno se pueda hallar si no proviene de Europa o Estados Unidos y desprecia lo latinoamericano, este aspecto no resulta grato, como si restara valor a su labor.
También José Ignacio García Hamilton (1943-2009) en su libro: Don José, la vida de San Martín afirma una serie de vilipendios de total bajeza al catalogarlo como “droga-dependiente, adúltero, deshonesto y cobarde”.
Ante los reclamos de la Fundación Vivencias Argentinas, el autor se defiende declarando que su intención era “humanizar” a San Martín: "escribí este libro no para adularlo sino con espíritu crítico, es un San Martín de carne y hueso, con humillaciones y esperanzas".
A pesar de todo
Las figuras de San Martín, Belgrano, Güemes, Bolívar, Moreno, Azurduy, Castelli y tantos otros, deben ser consideradas en su realidad de ser humano que, pese a contar con las limitaciones de éstos, pudieron descollar con su proceder heroico, desinteresado, valiente, que nada pide para si solamente el logro del fin propuesto.
En el caso de San Martín cuando llega al país ya tenía años su carrera militar y había sufrido más de una herida. Se sabe que a los 23 años, al cumplir una misión en el ejército español, transportando caudales entre Valladolid y Salamanca, fue víctima de un asalto sufriendo heridas en el pecho y en la mano; desde entonces tuvo molestias en el tórax.
A partir de Bailén y Tudela, soportó regularmente vómitos de sangre y dificultades respiratorias. Además durante la batalla de Albuera, en 1811, fue herido en el brazo izquierdo de un sablazo.
También en el combate de San Lorenzo, ya en su patria, recibió una herida en el rostro, quedándole una cicatriz; además sufrió el aplastamiento de una pierna y tuvo una luxación de hombro al caer del caballo. Se supone que fue el hombro izquierdo, pues pudo redactar el parte del combate.
Cabe preguntarse ¿Cómo con éstas secuelas y sus enfermedades, gota o úlcera, pudo atravesar la cordillera, soportar el frío, la humedad de las nevadas, los vientos helados, muchas veces trasportado en precaria camilla, para luego enfrentar con su sable al enemigo?
Otro aspecto a considerar es la declinación de cualquier cargo u honor tanto en Perú como en su patria, prefiriendo el auto destierro antes de inmiscuirse en enfrentamientos fratricidas.
Sus convicciones
Para conocer la “esencia” de este “Ser”, simplemente humano, lleno de generoso amor por su tierra que se aventuró a obtener el fin de la dependencia española para darle a sus compatriotas la posibilidad de alcanzar su propio bienestar, no hay forma más precisa que fijar la atención en las normas que entregó en el colegio donde su hija Mercedes ingresó para educarse.
Máximas redactadas por el General San Martín para su hija Mercedes Tomasa en Bruselas, 1825.
1- Humanizar el carácter y hacerlo sensible aun con los insectos que nos perjudican. Stern ha dicho a una Mosca abriendo la ventana para que saliese: "Anda, pobre animal, el mundo es demasiado grande para nosotros dos".
2- Inspirarle amor a la verdad y odio a la mentira.
3- Inspirarle gran confianza y amistad uniendo el respeto.
4- Estimular en Mercedes la caridad con los pobres.
5- Respeto sobre la propiedad ajena.
6- Acostumbrarla a guardar un Secreto.
7- Inspirarle sentimientos de indulgencia hacia todas las religiones.
8- Dulzura con los criados, pobres y viejos.
9- Que hable poco y lo preciso.
10 Acostumbrarla a estar formal en la mesa.
11- Amor al aseo y desprecio al lujo.
12- Inspirarle amor por la Patria y por la Libertad.
Corolario
Diferente sería nuestra sociedad si la educación se hubiera guiado por estas sencillas premisas. Cuántas generaciones de jóvenes así formados podrían hoy estar orgullosos de haber contribuido a lograr una nación donde el respeto y el bienestar de cada uno de sus ciudadanos sea prioridad principal de todos, de manera de formar una gran Nación.
Siguiendo el ejemplo del gran General: lograrlo debe ser el resultado del esfuerzo, el trabajo y el saber.


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