Abuso sexual infantil: “Hay hasta siete denuncias diarias”, apuntó ASI Basta
“Este caso es muy conmovedor porque es a lo que atinan aquellos que no fueron contenidos y creídos en su momento”, lamentaron desde la ONG tras el caso de adolescente que tomó trágica determinación en El Pingo.
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Dana Paola tenía 15 años y vivía en El Pingo (Pueblo San Julián). Hace una semana tomó una trágica autodeterminación tras haber acusado por abuso a su padrastro.
Este jueves, en el pueblo se realizó una importante movilización "pidiendo justicia" ya que según argumentaron varios integrantes de su familia, la adolescente tomó la drástica decisión, luego de que "no le creyeran" desde su entorno.
Este caso es muy conmovedor porque es a lo que atinan aquellos que no fueron contenidos y creídos en su momento”, lamentó Norma Romero, presidenta de la Asociación contra el Abuso Sexual en la Infancia y Adolescencia “ASI Basta”.
“A esta adolescente no se le creyó en su momento, siendo que lo primero que hay que hacer es creer en la palabra del niño o adolecente; en los casos de violencia sexual, los niños y adolescentes no mienten. Nadie puede inventar una situación semejante”, remarcó.
“Hay que contener, abrazar y decirles `yo te creo´ y buscar todos los medios posibles para solucionar la situación en la que se encuentra el niño o adolescente”, explicó Romero en relación a los pasos a seguir ante un caso de abuso sexual infantil.
“Atender a un niño o adolescente desde la más temprana edad es crear una persona sana porque es posible sanar si se lo atiene profesionalmente a tiempo, si se les cree, si se los acompaña
Y continuó: “Aquellas criaturas que no fueron escuchadas crecen y enterrando en lo más profundo de su mente esa violencia que sufrieron, y terminan haciendo cuadros orgánicos y físicos que le impiden desarrollarse plenamente en su vida social, estudiantil y laboral, e incluso familiar”.
Al remarcar que un niño víctima de abuso sexual debe “ser atendido desde muy temprana edad”, romero rescató las palabras de la psicóloga Susana Toporosi, quien sostiene lo siguiente:
“La esperanza de que a pesar del modo en que el abuso sexual o el incesto arrasan la subjetividad, los niños, niñas y adolescentes que fueron abusados sexualmente, puedan recuperar su condición de sujetos en la medida en que tengan la posibilidad de ser sostenidos y acompañados por alguien de su entorno familiar o social que les crea, los separe y condene al abusador, y un tratamiento psicológico que los aparte de un destino de victimización”.




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