Nueve gráficos: Los principales desafíos del desarrollo en 2024
El mundo no va por buen camino para reducir la pobreza
Después de varios años de múltiples y continuas perturbaciones, la economía mundial finalmente empieza a dar señales de estabilización.
A pesar de los pronósticos sombríos, el mundo logró evitar una recesión global en 2024.
Sin embargo, aunque las economías avanzadas se han recuperado en gran medida, los países en desarrollo todavía no han logrado ponerse al día.
Los países de ingreso bajo corren el riesgo de quedar aún más rezagados.

a pesar de décadas de avances, el objetivo de poner fin a la pobreza extrema en todo el mundo a más tardar en 2030 está fuera de alcance.
En medio del débil crecimiento económico, los efectos duraderos de la pandemia de COVID-19, la pesada carga de la deuda y el aumento de la fragilidad y los conflictos, el ritmo de reducción de la pobreza mundial se ha estancado.
Las devastadoras crisis climáticas y los fenómenos meteorológicos extremos amenazan con frenar o hacer retroceder aún más el progreso.
Al finalizar el año, estos son algunos de los problemas de desarrollo más urgentes que enfrentan los países en 2024 y cómo el Grupo Banco Mundial trabaja con ellos para superar estos desafíos.
Faltan decadas para erradicar la pobreza extrema
Hoy en día, alrededor de 700 millones de personas (i) —el 8,5 % de la población mundial— viven en la pobreza extrema con menos de USD 2,15 al día.
Alrededor de 3.500 millones de habitantes viven con menos de USD 6,85 al día, la línea de pobreza más pertinente para los países de ingreso mediano, que albergan tres cuartas partes de la población mundial.
Si no se adoptan medidas drásticas, podría llevar décadas erradicar la pobreza extrema y más de un siglo eliminar la pobreza tal y como se define para casi la mitad del mundo.
La pobreza multidimensional se concentra en los países de ingreso bajo.
La pobreza va más allá de la falta de ingresos. También puede incluir el acceso insuficiente a la educación, la salud, la electricidad o los servicios básicos como el agua potable o el saneamiento.
En 2024, más de un tercio de los habitantes de los países que pueden recibir asistencia de la AIF y más de la mitad de los habitantes de África subsahariana experimentan pobreza multidimensional, lo que pone de relieve la persistencia de los problemas de desarrollo.
A principios de este mes, la comunidad internacional aunó esfuerzos para reafirmar su compromiso con la AIF, que proporciona financiamiento en condiciones concesionarias a 78 países de ingreso bajo.
En la 21.a reposición de los recursos de la AIF se logró reunir USD 23.700 millones para impulsar el desarrollo de estos países en el período 2025-28.
Debido al modelo de apalancamiento único de la AIF, estos fondos generarán USD 100.000 millones en financiamiento asequible para ayudar a los países a impulsar el crecimiento del empleo, brindar atención médica de mejor calidad, mejorar la educación, ampliar el acceso a la electricidad, mejorar la seguridad alimentaria y la nutrición, y muchos otros objetivos.
Los impactos del cambio climático son de amplio alcance
En el mundo, 1.200 millones de personas enfrentan riesgos que cambian la vida derivados de peligros relacionados con el clima, como inundaciones, olas de calor, sequías o ciclones.
Muchas se encuentran en países clientes de la AIF, donde casi la mitad de la población tiene un alto riesgo.
Para reducir los riesgos climáticos, los países necesitan una combinación de un desarrollo más acelerado, un desarrollo más resiliente e intervenciones de adaptación específicas.

Según estimaciones de 103 países, que representan el 86 % de la población mundial, 1.200 millones de personas están expuestas a, al menos, un peligro relacionado con el clima y son altamente vulnerables en, por lo menos, una dimensión en 2021.
Debido a las altísimas tasas de exposición a olas de calor, la población de Asia meridional es la más expuesta a conmociones climáticas (casi el 90 %), y alrededor del 30 % de la población enfrenta un alto riesgo.
En África subsahariana, aproximadamente el 40 % de la población está expuesta a perturbaciones climáticas, y se considera que casi la totalidad de esta población enfrenta un elevado riesgo.
El Grupo Banco Mundial apoya los esfuerzos de los países dirigidos a proteger a las comunidades de los peligros climáticos, elaborar sistemas de alerta temprana, mejorar el acceso de las comunidades y las empresas amenazadas por las crisis climáticas a los seguros, y establecer sistemas de atención de la salud para dar una respuesta rápida a las crisis.
Respalda a sus países clientes para que estén preparados para la transición resiliente con bajas emisiones de carbono, y puedan construir economías climáticamente inteligentes.
En el ejercicio de 2024, proporcionó una cifra récord de USD 43.000 millones en financiamiento climático, y para 2025 canalizará el 45 % de su financiamiento anual hacia la acción climática.
También publicó informes sobre el clima y el desarrollo que abarcan casi 70 economías con el fin de proporcionar a los responsables de formular políticas recomendaciones estratégicas para abordar las cuestiones climáticas.
La igualdad de género sigue siendo una aspiración no cumplida
La igualdad de género no es solo una cuestión de equidad y justicia, sino que también es esencial para el desarrollo.
Es fundamental para promover la productividad económica, reducir la pobreza, reforzar la cohesión social, y mejorar el bienestar y la prosperidad de las generaciones actuales y futuras.
Sin embargo, las mujeres siguen enfrentando obstáculos que les impiden desarrollar todo su potencial.
En los países de todos los niveles de ingreso, menos mujeres participan en la fuerza laboral que hombres.
La situación empeora, dado que las crisis que afectan hoy a los países, con frecuencia, tienen efectos negativos desproporcionados en las mujeres, las niñas, las minorías sexuales y de género, y otros grupos marginados.
En la última Estrategia de Género 2024-30 del Grupo Banco Mundial se han establecido ambiciosos objetivos para acelerar la igualdad de género.
Como parte de esta labor, la institución se ha comprometido a garantizar que, para 2030, millones de mujeres más tengan mejor acceso a internet de banda ancha, servicios esenciales, servicios bancarios, educación, oportunidades laborales, protección social, y acceso al capital.

La carga de la deuda ejerce presión financiera sobre las economías pobres
La pandemia de COVID-19 incrementó drásticamente la carga de la deuda de todos los países en desarrollo, y el posterior aumento de las tasas de interés mundiales ha dificultado la recuperación de muchos de ellos.
A finales de 2023, el total de la deuda externa de todos los países de ingreso bajo y mediano ascendía a la cifra sin precedentes de USD 8,8 billones, lo que supone un aumento del 8 % respecto de 2020.
Los pagos de los intereses de los países en desarrollo aumentaron casi un tercio hasta alcanzar los USD 406.000 millones, lo que redujo los fondos de muchos países para invertir en áreas críticas como salud, educación y medio ambiente.
Para ayudar a enfrentar la creciente crisis de endeudamiento, el Grupo Banco Mundial realiza evaluaciones de la sostenibilidad de la deuda de los países en desarrollo y fortalece la transparencia de la deuda y la capacidad de gestión de estas naciones.
Desde 2.022, el Banco Mundial y otras instituciones multilaterales han invertido casi USD 51.000 millones más de lo que han recaudado en pagos del servicio de la deuda de las economías que pueden recibir financiamiento de la AIF, y el Banco Mundial representa un tercio de esa suma.
Los niveles de deuda de los países de ingreso mediano bajo alcanzaron la cifra récord de USD 8,8 billones en 2.023
El aumento porcentual fue aún mayor en el caso de los países más pobres, es decir, los que reúnen los requisitos para recibir asistencia de la Asociación Internacional de Fomento (AIF).
El crecimiento de los países en desarrrollo es más lento que antes de la COVID-19
Se anticipa que el crecimiento mundial se mantendrá estable en un 2,6 % durante 2024, antes de aumentar poco a poco hasta alcanzar un promedio de 2,7 % en el período de 2025-26.
Aunque esta cifra es prometedora, todavía es muy inferior al promedio del 3,1 % de la década anterior a la pandemia de COVID-19.
Se prevé que las economías en desarrollo aumentarán en promedio un 4 % en 2024, un poco menos que en 2023.
Esto significa que, en el transcurso del período de 2024-26, los países que representan en conjunto más del 80 % de la población mundial y del producto interno bruto mundial seguirán creciendo a un ritmo más lento que durante la década anterior a la COVID-19.
Los precios de los productos básicos seguirán siendo más altos que antes de la pandemia
Se proyecta que los precios internacionales de los productos básicos (i) se desplomarán casi un 10 % entre 2024 y 2026.
Desafortunadamente, esto no logrará aliviar las penurias que generarán los altos precios de los alimentos en los países en desarrollo, donde la inflación de esos precios sigue siendo elevada, el doble que en las economías avanzadas.
En general, los precios de productos básicos seguirán siendo aproximadamente un 30 % más altos que en los cinco años anteriores a la pandemia de COVID19.

El mundo no está preparado para la actividad empresarial
Los países tienen mejor desempeño en la promulgación de regulaciones dirigidas a mejorar el clima para los negocios que en la provisión de los servicios públicos necesarios para garantizar un avance real.
Todas las 50 economías evaluadas en el primer informe Business Ready 2024 del Banco Mundial (i) presentaban brechas en la implementación que obstaculizan el clima para los negocios.
Obtuvieron un promedio de 65,5 por la calidad de sus marcos normativos, lo que significa que están preparadas en casi dos tercios para el mundo empresarial, en esta área.
Sin embargo, solo alcanzaron el 49,7 en la categoría de servicios públicos, lo que indica que el nivel que logran es solo la mitad del que deberían tener.
La falta de datos obstaculiza el bienestar de los niños
Los países no tienen datos esenciales sobre cuestiones que afectan directamente el bienestar y el potencial futuro de los niños, desde el registro de nacimientos y el desarrollo en la primera infancia hasta el acceso a la educación y la salud mental.
Más del 40 % de los nacimientos no se registran en más de la mitad de los países de África subsahariana, y más de la mitad de todos los países carecen de datos comparables sobre la competencia en lectura básica de los niños.
Esta insuficiencia de datos es más grave en las regiones que tienen las mayores carteras de préstamos en las operaciones del Banco Mundial.
Sin datos de calidad, los países no pueden entender cabalmente las causas fundamentales de la privación sistémica que afecta a los niños ni abordar estos problemas.
¿El resultado? Millones de niños en todo el mundo podrían permanecer atrapados en el ciclo de la pobreza durante las próximas generaciones.
Esta es la razón por la que el Banco Mundial trabaja para subsanar esta falta de datos clave, y amplía el apoyo financiero y técnico para fortalecer los sistemas estadísticos y de datos de los países y permitir la elaboración de un “conjunto mínimo de datos sobre niños, adolescentes y jóvenes”.
Estos datos ayudarán a impulsar la formulación de nuevas políticas, la prestación de servicios y el impacto en el desarrollo para ayudar a garantizar que todos los niños tengan la oportunidad de alcanzar su potencial.
De cara al futuro
Citando a Ajay, "los pronósticos no son el destino". No somos ingenuos ante el desafío y este es el comienzo de un largo viaje.
Es necesaria una acción colectiva y urgente para retomar el rumbo y alcanzar los objetivos del Grupo Banco Mundial de poner fin a la pobreza extrema e impulsar la prosperidad compartida en un planeta habitable para 2030.
Los países deben promover el crecimiento económico verde, inclusivo y sostenible para hacer frente a los desafíos mundiales interrelacionados e impulsar los avances.
Esto significará crear más oportunidades para las mujeres y los jóvenes, impulsar la mitigación y adaptación climáticas, y revitalizar la cooperación internacional y el financiamiento para el desarrollo.
El Grupo Banco Mundial apoya a los países para respaldar estos esfuerzos.
Aquí es donde está nuestro corazón: ayudar a las naciones a salir de circunstancias menos afortunadas para que las personas puedan alcanzar su máximo potencial.
Nuestra misión exige una resistencia inquebrantable, una voluntad insaciable de seguir adelante a través del tiempo, los contratiempos y los desafíos.
En 2024, el Grupo Banco Mundial anunció nuevas y ambiciosas metas e iniciativas, entre ellas M300 que, en conjunto con el Banco Africano de Desarrollo, busca suministrar electricidad a 300 millones de africanos (i) para 2030.
También se comprometió a ampliar los programas de protección social dirigidos a 500 millones de habitantes, apoyar a los países en la prestación de servicios de salud asequibles y de calidad para 1500 millones de personas de aquí a 2030, e implementar un enfoque ecosistémico para el sector de la agroindustria.
Otras medidas incluyeron nuevos instrumentos financieros para aumentar la capacidad de financiamiento, una nueva Plataforma de Garantías del Grupo Banco Mundial destinada a aumentar la emisión anual de garantías a USD 20 000 millones para 2030, y un nuevo Sistema de Calificación Institucional del Grupo Banco Mundial (i), piedra angular de los esfuerzos por aumentar la eficiencia, el impacto y los resultados.
Y al finalizar el año, se logró una sólida reposición de los recursos de la AIF, que permitirá realizar inversiones que cambiarán la vida de cientos de millones de personas en los países más pobres.
Este es el camino a seguir que ayudará al Grupo Banco Mundial a abordar mejor los desafíos para el desarrollo de hoy y el futuro.
Fuente: https://www.bancomundial.org/es/news/
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