Una estrategia de comunicación más inteligente y una infraestructura deslumbrante

Las dificultades de China con el poder blando se han reducido normalmente a su gobierno autoritario, que ha afectado la imagen del país en el extranjero de múltiples maneras. (La semana pasada, un tribunal de Hong Kong condenó a Jimmy Lai, el magnate de los medios de comunicación que está a favor de la democracia, a 20 años de prisión).



Los Labubu, fabricados por una empresa china, se han convertido en una moda mundial. Go Nakamura/Reuters



La censura gubernamental también ha impedido a muchos extranjeros ver toda la gama de la creatividad china. 


En lugar de eso, el gobierno se ha esforzado mucho en fabricar una versión autorizada por el Estado de lo que es atractivo de China, con películas poco sutiles. (¿Recuerdan la película La gran muralla, protagonizada por Matt Damon? La mayoría de la gente no).


El autoritarismo no ha cambiado, pero el gobierno se ha vuelto más astuto en sus esfuerzos de comunicación, por ejemplo, ha facilitado que los turistas extranjeros visiten China. 


La mayoría de los turistas ocasionales no se encontrarán aquí con los controles políticos más asfixiantes, y podrán relacionarse con personas chinas de a pie, en toda su diversidad. Los visitantes suelen decir que les sorprende lo normal que parece la vida cotidiana.


Pero la principal razón del repentino atractivo de China puede tener poco que ver con China misma. 


Las encuestas muestran que las opiniones sobre China en Occidente siguen siendo, en general, mayoritariamente negativas. 


Lo que ocurre es que Estados Unidos, para muchas personas de todo el mundo, también tiene mala pinta. Y según los estudiosos, si la gente busca una alternativa a Estados Unidos, China puede ser el lugar más obvio al que dirigirse.


Incluso al margen de las acciones más drásticas del gobierno de Donald Trump —sus amenazas de tomar Groenlandia, su defensa de las muertes a manos de agentes federales en Mineápolis—, existe la sensación de que Estados Unidos no ha proporcionado cosas básicas, como infraestructuras que funcionen. 


En comparación, los relucientes trenes de China parecen atractivos.


Esta fractura política y cultural ha “debilitado significativamente el atractivo de Estados Unidos”, me dijo Ying Zhu, académica de cine que ha estudiado el poder blando chino. “El atractivo de China en este momento es más una reacción” a eso que un entusiasmo real por la propia China, dijo.


¿Ese cambio de actitud puede durar?


Sin embargo, estas posturas cambiantes —independientemente de lo que haya detrás de eso— podrían tener implicaciones reales en la forma en que otros países se acerquen a China. 


Muchos líderes de Occidente han visitado Pekín recientemente y han promovido el comercio y el intercambio cultural, a pesar de las críticas de los halcones de China en sus propios países. 


Si hubiera menos presión interna, este tipo de visitas podrían ser más fáciles y frecuentes. 


Y probablemente habría menos apetito por tomar medidas contra China, como vimos en la oposición de muchos jóvenes estadounidenses a la prohibición de TikTok.


Una encuesta reciente de la Fundación Carnegie para la Paz Internacional reveló que la mayoría de los estadounidenses, especialmente los más jóvenes, no estaban muy preocupados por lo que ocurriría si China superara a Estados Unidos en influencia mundial. 


Esto “genera dudas sobre si el público estadounidense estaría dispuesto a soportar costos significativos para mantener una posición de poder superior a la de China”, escribieron los autores.


Una cuestión importante es si este cambio de percepción puede durar. Zhu se mostró escéptica. “Las tendencias culturales van y vienen”, dijo. “La moda y las tendencias son sensibles a la cambiante dinámica geopolítica”. 


Señaló que, a pesar de las tendencias virales y los Labubu, China todavía no ha producido, por ejemplo, una película de éxito mundial.


Pareciera que algunos sectores del gobierno chino también están preocupados por la posibilidad de que el poder blando de otros países siga siendo más fuerte. 


El mes pasado, el Ministerio de Seguridad del Estado publicó una advertencia, aparentemente dirigida a los influentes chinos, sobre las publicaciones que ostentan vidas deslumbrantes fuera de China.


“Muestran de forma unilateral los aspectos glamurosos de países extranjeros. Peor aún, algunos han ignorado selectivamente los logros del desarrollo de China”, decía el mensaje. “Eso brinda una oportunidad para la ‘agresión blanda’ de la ideología occidental”.



Fuente: nytdirect@nytimes.com

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