EL DÍA QUE EL ESTADO DESERTÓ Y LA CALLE SE VOLVIÓ SELVA

Para los que no vivieron los '70: nota 3
Muchos jóvenes hoy, adoctrinados por el relato de un solo ojo, nos preguntan:
“Pero ¿cómo la gente pudo aceptar un golpe?”.




La respuesta no está en los manuales de sociología marxista, sino en la corteza prefrontal de quienes caminábamos las calles en 1975. (en Córdoba).


1. La "Vida Normal" que nos robaron antes del 76


Se cuenta que la dictadura vino a interrumpir una democracia florida. Mentira.


Diciembre de 1975: Me recibía de médico en Córdoba. ¿Tuvimos fiesta? ¿Acto en el Aula Magna? No. La colación se suspendió por el caos y la violencia de las patotas armadas que hacían imposible cualquier vida institucional.
El Estado había desertado; ya no gobernaba nadie.


2. El vacío de poder: Una democracia de cartón


Para marzo del 76, el gobierno de Isabel Perón ya no existía en los hechos. La inflación galopante era solo el decorado de una tragedia mayor: las facciones del propio oficialismo (la Triple A vs. la izquierda armada) se mataban en las esquinas.


El Estado había desertado de su función primaria: proteger al ciudadano.


Consecuencia neurobiológica: Cuando el Estado te deja solo, la amígdala (el centro del miedo) toma el mando del cerebro. Ya no sos un "sujeto de derecho", sos una presa en una cacería que no elegiste.


3. La Dictadura de los "Ideales"


Antes de que llegaran los uniformes al poder, ya vivíamos bajo una dictadura invisible: la de las organizaciones armadas (ERP y Montoneros).


Ellos decidían qué comisaría se atacaba. Qué cine volaba por los aires (mientras nosotros en el medio intentábamos tener una vida normal.


La paradoja: Los que hoy se venden como "paladines de la libertad" eran los que en el 75 te impedían recibir tu título de médico porque habían convertido la Facultad en un campo de batalla. Te arrebataban el derecho humano más básico: caminar por tu barrio sin que te estallara un tacho de basura en la cara.


4. El 24 de marzo: El orden como alivio


A veces la realidad es irónica. El 24 de marzo de 1976, el mismo día del golpe, pudimos en el Pabellón Perú gracias al Dr. Manzur en acto privado recibir el diploma a un grupo de colegas que debíamos viajar.


No fue una cuestión de ideología; fue recuperar la previsibilidad. Después de años de bombas, tiroteos por los techos y actos suspendidos, ver que las instituciones volvían a funcionar (aunque fuera bajo un gobierno de facto) se sintió como salir de un sótano oscuro.


Cuando el cerebro humano vive bajo estrés postraumático (flashback. Tiroteos por los techos, bombas, desabastecimiento), busca instintivamente una estructura. 


No es que la sociedad se volvió "autoritaria" de repente. Es que después de años de ver cómo la guerrilla usaba nuestras ciudades de campo de batalla para sus sueños de dictadura comunista, cualquier mano que prometiera que podías volver a ver una novela sin tirarte al piso, se sentía como un alivio.


5. Basta de memorias hemipléjicas


Si nos cuentan que el horror empezó mágicamente un miércoles de marzo de 1976, nos están estafando. El horror empezó cuando permitimos que ideologías importadas (de Cuba o de la URSS) convirtieran a la Argentina en una selva.


Patria y Vida es recordar la verdad completa.


El terrorismo no es "heroísmo" por más que lo pinten de colores.


Si matás, secuestrás y paralizás a un país para tomar el poder, sos un terrorista. Y si el Estado te deja solo frente a esos asesinos, el ciudadano busca orden para no morir en el caos.



Fuente: Banco de Datos

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