Alejandro Rozitchner, filósofo: “Milei es el loco que vino a restaurar la cordura en la Argentina”
El pensador es uno de los interlocutores intelectuales del presidente y uno de los más enconados críticos de la prensa.
A unos metros de la estación Roca de trenes en Vicente López, un partido de frontera entre la ciudad y la provincia de Buenos Aires, Alejandro Rozitchner (Buenos Aires, 65 años) elige sentarse en una plaza frente a un gomero y una calesita para concluir la entrevista que había tenido distintas locaciones en distintos días.
Una confitería donde subrayó la presencia de personas acaudaladas sobre los porteños bosques de Palermo, un café tradicional en el centro de Vicente López, su auto, un puente y esa plaza de espacios reducidos a pocas cuadras de la residencia oficial de los presidentes argentinos y de su propia casa.
Con una licenciatura en Filosofía en la Universidad Central de Venezuela, pero más a gusto con el rótulo de pensador, Rozitchner forjó su sensibilidad en el mundo del rock, en la cultura cannábica y tuvo una temprana identificación con la izquierda, luego ingresó en la esfera pública como columnista de radio y televisión y sus inquietudes políticas terminaron de cristalizarse con su participación en la presidencia de Mauricio Macri (2015-2019), período en el que ocupó un despacho en la Casa Rosada. Ahora, sin cargo formal, conversa con regularidad con Javier Milei en privado y en público defiende ardorosamente su gobierno.
-Pregunta.
¿Cómo definiría ideológicamente a Milei?
-Respuesta.
No me manejo con términos ideológicos. Abomino a la izquierda, la derecha es un término que usa la izquierda para denigrar a los que no son de izquierda.
Milei se acerca un poco al mundo de la derecha, pero la palabra más adecuada es libertario: ideas de libertad combinadas con cierto anarquismo y orden espontáneo.
Milei es un tipo honesto, súper preparado para el rol de presidente porque sabe elegir y delegar.
Es un economista apasionado que se hace conocido en los medios, en el espectáculo, en el teatro, como un provocador, un activista, un divulgador.
En la presidencia sorprende haciéndose cargo del rol y, con una eficacia absoluta, está dando vuelta a la Argentina. Es algo realmente increíble.
-P. ¿Qué es lo más relevante entonces para entenderlo?
-R. La personalidad. Iría más por una observación psicológica que por una observación sociológica.
Tenemos un espécimen muy extraño, muy particular. Para ser presidente hay que estar loco. El tema es encontrar a un loco que sirva y darle manija.
No curarlos a todos, porque si no, nos quedamos sin presidente. Milei es el loco que sirve, el loco que vino a restaurar la cordura a la Argentina.
Nacido y criado en la ciudad de Buenos Aires, Rozitchner asistió a una escuela pública hasta casi el final de la secundaria.
“Fui militante trotskista a los 13 años. Era un clubcito de nenes estúpidos con un coordinador mala onda que nos daba periódicos de la organización que no podíamos venderle a nadie. No hacíamos nada, por suerte”.
Durante la última dictadura argentina (1976-1983) sus padres se exiliaron en Caracas, donde vivió siete años. Cuenta que estudió Filosofía por su padre, León Rozitchner, un destacado intelectual argentino.
-P. ¿Cuándo empezó a perder su sensibilidad de izquierda?
-R. Cuando llegué a Venezuela, vivía escuchando a Emerson, Lake & Palmer, Pink Floyd, Led Zeppelin y ese era mi universo.
Con la izquierda, más que una sensibilidad, tuve una identificación que fui perdiendo. En el ‘84, con el retorno de la democracia, decidí volver a la Argentina.
En esa época decía que (Jorge Luis) Borges, (Diego) Maradona y (el músico Luis Alberto) Spinetta eran la prueba de que lo mejor era posible en Argentina.
Que no había limitaciones, que las limitaciones eran de uno. Volví, me dediqué a dar clase de filosofía y me hice muy amigo de Spinetta, que fue como un flechazo y empecé a llamarme spinettiano.
-P. Ese regreso también coincidió con el inicio de su relación con la marihuana.
-R. Desde que volví a la Argentina soy un consumidor diario de marihuana. Es lo que me ayudó a vivir, a entender, a pensar, a escribir, todo menos dar clases. Con la marihuana te aflojás y entrás en las cosas.
-P. Y luego, años más tarde, se convirtió en uno de los adelantados del antiprogresismo.
-R. Soy un precursor de lo que hoy llamamos la batalla cultural. Un libro mío, Amor y País, de 2005, es en base a premisas.
Por ejemplo, ser pobre no es ser bueno. Es ser pobre. Tiene premisas contra la izquierda, contra la estupidez del pensamiento crítico.
Rozitchner se interesó por la política durante la crisis de diciembre de 2001, en la que Argentina tuvo cinco presidentes en 10 días, una devaluación que terminó con la paridad del peso y el dólar y más de 30 muertos por la represión estatal en las protestas.
Eligió como referente inicial a una representante del partido del Orden, Patricia Bullrich, que viajó desde la izquierda del peronismo en la década de 1970 hasta convertirse en una de las espadas principales de Milei.
Rozitchner publicaba artículos en La Nación y Clarín y trabajaba como columnista de programas populares de radio y televisión, como los de Mario Pergolini y Mariano Grondona.
— Llegué a Mauricio Macri cuando era presidente de Boca. Aportaba textos con ideas, discutíamos, charlábamos y después participé en los equipos de comunicación y discurso tanto cuando era jefe de gobierno (de la ciudad de Buenos Aires) como presidente.
Llevaba críticas a la izquierda, al progresismo y la promoción de la autenticidad y la cercanía. Yo siempre fui sano, o sea, antiperonista. Siempre creí que el populismo, la patota, todo eso, era una desgracia y que había que ir por otro lado.
-P. Contó que durante la presidencia llegaba con felicidad a la Casa Rosada y luego terminó en una gran decepción.
-R. Creía en ese gobierno. Macri venía a cambiar las cosas y cambió muchas, pero no cambió el juego de la política. Mucha gente dice que Mauricio fue un tibio.
Pero Milei es otro momento de Argentina, es otra demanda del votante, otra persona.
Sentí sorpresa, rabia y decepción cuando Alberto Fernández nos ganó la elección de 2019.
Perdón, será impopular o políticamente incorrecto, pero yo creo que el que falló fue el votante y pensé que era imbécil por haber elegido lo que eligió. Porque Alberto es malo y Macri es bueno.
Como muchas cosas en la vida de Milei, la relación con Rozitchner empezó por un mensaje privado de X.
Rozitchner le escribió contándole que uno de sus hijos lo conocía y el presidente lo invitó días más tarde a almorzar a la Casa Rosada.
“Me propuso reuniones periódicas para charlar. Esa primera vez me dijo: “Tuviste suerte porque va a venir el jefe”. Y así me presentó a Karina (su hermana, la secretaria general de la Presidencia).
Él es muy gracioso, muy cálido. Es raro, porque al mismo tiempo es un energúmeno, como lo hemos visto desde sus tiempos de diputado.
El escritor Alejandro Rozitchner, en el barrio de Vicente López. (MARIANA ELIANO)
-P. ¿Qué ideas le aporta usted?
-R. Es una especie de amistad y de charla libre. Soy un interlocutor que aporta ideas que tienen que ver con la comunicación, con temas varios. Pero no me acuerdo cuáles.
Carezco de memoria y estoy en contra del pasado y de la memoria. Lo que orienta en el presente son las ganas, el deseo, lo que querés.
Las preguntas respecto del país no son: ¿cómo hemos llegado hasta acá? Las preguntas son: ¿qué queremos que pase? y ¿cómo lo vamos a hacer? Estas preguntas te ponen en el centro de la escena como sujeto activo.
-P. ¿Eso cómo debería traducirse en una gestión de gobierno?
-R. Es lo que hace Milei. Se hace cargo de la situación y da pasos para la construcción de una Argentina distinta.
Creo que las referencias históricas, como situar el ocaso argentino a partir de 1916, no son tan relevantes como parece.
Lo que define a un gobierno es su gestión actual y el posicionamiento. Milei es absolutamente novedoso.
Cuando habla de economía, da por sentado muchas cosas que cree que todos sabemos y en realidad no tenemos la menor idea.
El déficit fiscal es relativamente nuevo para la conciencia argentina y es uno de los factores fundamentales de la realidad.
“¿Cómo vas a bajar el déficit?”. Primer mes, ¡zas!, un hachazo al déficit. “Se te va a prender fuego el país”. No se prendió fuego un carajo. Lo que parecía imposible, no lo era.
Entonces, ¿todo es posible? No, de ninguna manera. Pero se movió la línea de lo posible.
Ubico a Milei en ese filo: una persona que está en la realidad más que en cualquier otro plano, para lo cual hace falta una personalidad particular, muy capaz de desprenderse de tradiciones y de costumbres.
Pero no tiene empacho en descartar el conocimiento económico aceptado ni en descartar las formas supuestamente correctas de la política.
Para eso hay que ser una persona osada, atrevida, entusiasta, poderosa, muy conectada con su trabajo.
-P.¿Qué ha ido descubriendo de él en esa interlocución?
-R. Es un personaje distinto, no un político convencional. Es una especie de prócer.
Es cálido y cercano, muy respetuoso, escucha y se acuerda de tus ideas. Él me dijo algo que me gustó mucho, que yo entendía muy bien la restricción.
¿La restricción qué es? La castración, no se puede todo, se puede lo que se puede.
Cuando dicen “los jubilados ganan poco”, es así porque hay una restricción. El “no hay plata” es la castración lacaniana, es la realidad. Todo no se puede. Nos gustaría, sí, pero no hay plata.
-P. Usted ha hecho propia una de las frases de Milei. No odiamos lo suficiente a los periodistas.
-R. Creo que los odio lo suficiente.
-P. Fue columnista de grandes medios privados. En ese momento no era crítico, ¿qué es lo que le volvió crítico?
-R. Leer y ver las cosas que dicen ahora. La Argentina está en la situación menos apurada de los últimos 50 años.
Si ves las cifras, las cifras son la gente. Después, el periodista te persigue diciendo que la gente en la calle está mal.
-P. Hay datos inapelables. La inflación estaba en 1,5% en mayo del año pasado y tuvo diez meses seguidos de suba con el pico de marzo, aunque se prevea una baja en la medición de abril.
-R. No te permito. El proceso de inflación va a tardar en acomodarse. Marzo fue el marzo con menos inflación de los últimos no sé cuántos años.
Después de haberle dado un hachazo a la inflación que venía recontra alta, este crecimiento mínimo es sobreestimado por el periodismo. El periodismo está completamente sesgado hacia el lado del mal.
-P. ¿Todo uniformemente?
-R. Todos uniformemente. La Nación parece Página 12. Están todos en contra.
Milei está cambiando tanto la Argentina que se les terminan un montón de curros y pierden relevancia.
Los medios anunciaron que se venía la catástrofe para el gobierno de Milei y fue arrasador el triunfo en las elecciones de octubre.
-P. En el centro de la agenda está la denuncia por enriquecimiento ilícito contra el jefe de Gabinete Manuel Adorni y sus dificultades para justificar su patrimonio y sus ingresos.
-R. Vamos a ver si no puede y eso se dirime en la justicia, no en los medios que hacen operaciones.
-P. ¿Pero le resultaron convincentes los argumentos?
-R. No estoy siguiendo el tema. Es la justicia la que va a decidir.
-P. ¿Critica a los medios por la cobertura, pero no sigue la cobertura?
-R. No veo los medios, me hartan.
-P. Que el jefe de Gabinete no pueda explicar su patrimonio y sus ingresos, ¿le parece un tema menor?
-R. No es menor que un jefe de Gabinete haga cosas chotas. Lo que es menor es aquello de lo que se le imputa y, sobre todo, que todavía no está clara la cosa.
-P. En el caso Libra es el propio Presidente…
-R: [Se adelanta] El caso Libra no existe.
-P: Es un caso judicializado en Argentina, en Estados Unidos.
Un transeúnte atraviesa la plaza, escucha la voz de Rozitchner y le contesta desde unos cinco metros de distancia.
—Existe el caso Libra y hay mucha gente estafada. No lo niegues. Yo te veo en la tele.
—Bueno, bueno, sí, sí, seguro, cierra el entrevistado.
En Vicente López, el partido de Milei, La Libertad Avanza, ganó con el 55% contra el 26% del peronismo. Ese entredicho estaba en el margen de lo posible.
-P. El propio Milei, en una reciente entrevista en el canal estatal, reconoció que la gente la estaba pasando mal.
-R. No estoy de acuerdo con que Milei conceda esa idea. La gente la estaba pasando mucho peor en el último gobierno peronista o antes.
De ninguna manera se puede decir que la gente la está pasando mal ahora. Tal vez Milei hizo esa concesión porque no quiere confrontar todo el tiempo.
-P. ¿No hay ningún dato negativo a tomar en cuenta?
-R. No veo datos negativos. Veo todas las cifras positivas.
-P. Caída del empleo privado, por ejemplo.
-R. No sé.
-P. Es una estadística oficial del Ministerio de Trabajo.
-R: Es una reacomodación. No me parece mal. Tengo entendido que hay un aumento del empleo no registrado.
Depende de cómo recortemos el dato. Pero si hay pico de actividad, pico de consumo, pico de inversión, no veo que sea un problema que el empleo caiga.
-P. El presidente habla de los periodistas como mandriles, los ha denunciado penalmente o los acusa de recibir sobornos.
-R. Me encanta. Es el Milei que más me gusta y que autoriza la gran operación de gestión que está en funcionamiento y tiene a ministros extraordinarios.
-P. ¿Le parece que el poder de un periodista es comparable? ¿No hay una asimetría muy grande?
-R. No me parece que eso sea un argumento válido. ¿El presidente tiene que aceptar que digan cualquier cosa? El presidente es un ciudadano y responde.
Si el periodista miente, que se banque ser puteado. Milei está cuidando al pueblo argentino. Está cuidando al país cuando pone en evidencia a esa manga de hijos de puta. Me refiero al periodismo unificado que tergiversa la situación.
-P. ¿Cómo se informa usted?
-R. Me informo viendo los titulares. No leo ningún artículo. Y leo X. “Pero en X dicen cualquier cosa”. Sí, en los diarios también. Finalmente, uno tiene que orientarse sacando los pedacitos.
-P. Hay medios, programas y streamings afines al gobierno.
-R. No los veo.
-P.
¿Qué debería priorizar el gobierno de ahora en adelante?
-R.
Me encanta lo que hace (el ministro de Desregulación) Federico Sturzenegger.
La desregulación permanente de un montón de trabas estúpidas que vienen acumulándose a lo largo de los años y que hacen que todo sea más fluido.
Libera la actividad económica, la actividad humana. Me encanta el recorte del gasto, me encanta la motosierra.
No somos un país rico, somos un país con enormes dificultades. Eso me parece un principio de realidad perfecta, antipolítico, porque el político siempre dice: “Sí, vení, te doy”.
Hay una tendencia muy argentina a creer que la cosa no va a andar porque es todo una mierda.
-P.
¿Cómo se termina con ese escepticismo?
-R.
Creo que hay un escepticismo que funciona estructuralmente, produciendo un límite para muchas cosas.
Hay un cambio de época que está funcionando: la promoción del individuo como realidad fundamental me parece un rasgo muy importante para reconocer la realidad, salir del mundo de los fantasmas y las catástrofes.
Es una linda tarea para abordar, cómo trabajar contra el escepticismo, cómo argumentar o cómo presentar la realidad de manera tal que sea convocante.
Se está instalando ahora la sospecha respecto al gobierno de Milei y el escepticismo.
Así como digo que el periodismo no puede decir que la gente tal cosa, tampoco lo puedo decir yo, porque no sabemos dónde está la gente. Siempre te sorprende.
Fuente: https://elpais.com/
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