Reforma sanitaria en el sistema transfusional. Cambios en el sistema de donación de sangre en el país: cómo es el nuevo modelo
El Ministerio de Salud implementó cambios en la donación de sangre en Argentina con un modelo 100% voluntario. La reforma elimina la reposición y apunta a mejorar la seguridad, trazabilidad y organización del sistema transfusional.
La donación de sangre en Argentina inició una transformación estructural con la implementación de un modelo completamente voluntario, impulsado por el Ministerio de Salud de la Nación, que busca mejorar la seguridad transfusional y modernizar el sistema vigente.
La reforma puso fin al esquema de reposición, que durante años obligó a familiares o allegados de pacientes a conseguir donantes para acceder a cirugías o tratamientos. A partir de ahora, esa exigencia ya no será obligatoria, salvo en situaciones específicas con justificación terapéutica.
Desde la cartera sanitaria explicaron que la decisión se basó en evidencia científica y estándares internacionales, que indican que los donantes voluntarios y habituales presentan menor riesgo de infecciones transmisibles y mayor confiabilidad en la evaluación médica.
Fin de la donación por reposición
Especialistas coincidieron en que el modelo anterior generaba presiones en momentos críticos.
Miriam María Méndez, jefa del Banco de Sangre del Hospital Alemán, sostuvo que “la donación por reposición suele darse en contextos de presión y urgencia, lo que puede afectar la calidad de la entrevista”.
En ese sentido, remarcó que la donación voluntaria y habitual permite contar con donantes mejor informados y evaluados periódicamente, lo que reduce riesgos y mejora la seguridad del sistema.
El nuevo esquema también busca descomprimir a las familias en situaciones delicadas y avanzar hacia un sistema más organizado, que no dependa de la urgencia individual de cada paciente.
Más control y trazabilidad del sistema
Uno de los ejes centrales de la reforma es la informatización de todos los registros vinculados al proceso transfusional. Desde la promoción de la donación hasta la aplicación de la sangre, cada instancia deberá estar protocolizada, controlada y auditada.
De este modo, se consolida una red integrada de sangre, con procesos coordinados entre centros de hemoterapia y bancos, que permitirá mejorar la capacidad de respuesta y elevar los estándares de calidad.
Además, se actualizaron los criterios de selección de donantes, dejando atrás restricciones amplias que estaban basadas en pertenencia a determinados grupos, lo que había sido cuestionado por su carácter discriminatorio.
Evaluación individual y nuevos criterios
Con la nueva normativa, el foco se trasladó hacia las conductas individuales de riesgo. “Hoy la evidencia muestra que las restricciones por grupos no necesariamente mejoran la seguridad”, explicó Méndez.
El sistema ahora permite que personas con prácticas seguras puedan donar, independientemente de su identidad u orientación, mientras que quienes presenten situaciones de riesgo serán evaluados y eventualmente diferidos.
Este cambio busca evitar exclusiones innecesarias sin comprometer la seguridad transfusional, en línea con recomendaciones internacionales como las de la Organización Mundial de la Salud.
Avances tecnológicos y cambios en la donación
La reforma también incorpora avances científicos, como el uso del test NAT, que permite detectar infecciones en etapas más tempranas y reducir el denominado “período ventana”. Esto posibilita ajustar con mayor precisión los tiempos de espera para donar.
En paralelo, se modificaron las recomendaciones previas a la donación. Ya no se indica concurrir en ayunas, sino que se aconseja ingerir alimentos livianos y mantenerse hidratado para mejorar la tolerancia al procedimiento.
También se actualizaron los intervalos de donación: las mujeres podrán donar hasta tres veces al año (cada cuatro meses) y los varones hasta cuatro veces (cada tres meses), siempre con controles clínicos previos como hemoglobina y hematocrito.
Impacto y desafíos a futuro
Según los especialistas, el principal impacto inmediato de la reforma será en la seguridad del sistema transfusional, aunque la disponibilidad sostenida de sangre dependerá de un cambio cultural en la población.
“La disponibilidad no está garantizada en el corto plazo. Depende del compromiso social con la donación habitual”, advirtió Méndez, quien subrayó la importancia de la educación y la concientización.
En ese marco, el sistema apunta a pasar de un modelo reactivo, basado en la urgencia, a uno planificado y organizado, con mayor previsibilidad y control en cada etapa del proceso.
Un cambio de paradigma en salud pública
La transformación del sistema de donación de sangre en Argentina se inscribe en una tendencia global que prioriza la seguridad basada en evidencia científica y la planificación a largo plazo.
“Muchos países ya evolucionaron hacia modelos centrados en donantes voluntarios habituales”, explicó Méndez, al destacar que la reforma responde a estándares internacionales y no a presiones externas, publicó Clarín.
El desafío ahora será sostener este nuevo paradigma en el tiempo. Autoridades y especialistas coincidieron en que la normativa es solo el primer paso y que su éxito dependerá de un cambio cultural profundo.
En ese sentido, promover la donación voluntaria, informada y regular será clave para garantizar un sistema eficiente, seguro y accesible para toda la población.
Fuente: elonce.com
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