Argentina sigue siendo una de las economías con mayor consumo per cápita de la región pero esperan que crezca lento

El análisis proyecta que la expansión de la capacidad de compra en el país será más limitada que en otras naciones emergentes, en un contexto de ajustes fiscales y devaluación monetaria.



El informe de Oxford Economics ubica a Argentina entre los países de mayor consumo per cápita de Latinoamérica (Reuters)


Un informe de Oxford Economics presentó una radiografía sobre la evolución del consumo en América Latina y sitúa a Argentina como uno de los países con mayor consumo per cápita dentro de la región.


Según el documento, el país mantiene este liderazgo a pesar de los desafíos económicos derivados de la inflación, la reducción de ingresos reales y la volatilidad cambiaria.


Sin embargo, las proyecciones para la próxima década anticipan que el crecimiento de esa variable en el país será más bajo que el de otros mercados emergentes.


El documento de Oxford Economics señala que los ingresos de los hogares latinoamericanos van a experimentar un aumento sostenido durante los próximos diez años, aunque el ritmo será menor al observado en otras regiones de economías emergentes.


Dentro de este escenario, Argentina, junto con Chile y México, sobresale por registrar un consumo per cápita superior al resto de los países grandes de América Latina, incluso cuando se toman en cuenta los efectos negativos de la alta inflación y las recurrentes devaluaciones de su moneda.


La medición de consumo per cápita utiliza parámetros reales, lo que permite comparar el poder de compra entre naciones más allá de la distorsión que generan las fluctuaciones de precios internos o las depreciaciones del tipo de cambio.


En ese marco, el informe afirma que Argentina sostiene una posición destacada en comparación con sus pares regionales, aunque las perspectivas de crecimiento muestran un sendero más acotado respecto a otros emergentes.


La estabilización macroeconómica aparece como un elemento fundamental para el futuro del consumo interno.


El informe indica que, bajo circunstancias de mayor control inflacionario y corrección cambiaria, el país podrá ver un incremento en el consumo real de los hogares.


No obstante, Oxford Economics advierte que el proceso de desinflación y la devaluación fuerte que atraviesa la economía local van a reducir las cifras nominales cuando se expresan en dólares, lo que impactará en la capacidad de compra y en la comparación internacional.



Un gráfico de barras y líneas presenta el consumo anual per cápita de veinte países, con datos de 2016 y proyecciones hasta 2036, incluyendo su crecimiento. (Oxford Economics)


En términos de proyecciones, el documento estima que el crecimiento del consumo per cápita en Argentina se ubicará en torno al 13% durante la próxima década.


Esta cifra se encuentra por debajo de la expansión prevista para mercados emergentes de otras regiones, lo que implica que el país quedará rezagado en la carrera por mejorar el poder adquisitivo de su población en comparación con economías de Asia o Europa del Este.


El análisis identifica una serie de factores estructurales que contribuyen a limitar el avance del consumo. Entre ellos, menciona la dependencia de los ciclos de commodities, la baja productividad y la dificultad para sostener políticas públicas de largo plazo.


A estas restricciones se suman los efectos de los altos niveles de deuda y el bajo ritmo de crecimiento económico, que reducen el margen de maniobra del Estado para implementar subsidios o transferencias que impulsen la demanda interna.


El informe de Oxford Economics subraya que la pobreza en Argentina podría mostrar una reducción en los próximos años, pero el ingreso mediano de la población aumentará a un ritmo muy moderado.


Esto mantendrá la distancia que separa a la economía local de los países más desarrollados, tanto en términos de bienestar general como de oportunidades para mejorar la calidad de vida de los sectores de menores recursos.


El documento examina también el impacto de la política fiscal y cambiaria en la evolución del consumo.


La consolidación de las cuentas públicas aparece como una meta prioritaria para los próximos años. Sin embargo, el ajuste fiscal previsto y las restricciones presupuestarias limitarán la posibilidad de estimular el consumo mediante el gasto público.


A esto se suma la necesidad de avanzar en una mayor estabilidad financiera para reducir la volatilidad que afecta las decisiones de inversión y compra en los hogares.




Un gráfico compara el consumo per cápita anual en Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México, Perú, China e India entre 2006 y 2034, incluyendo proyecciones, con fuentes de Oxford Economics y Haver Analytics. (Oxford Economics)


Las cifras que aporta Oxford Economics muestran que, si bien Argentina parte de un nivel alto de consumo per cápita en la región, la corrección del tipo de cambio y el proceso de desinflación tendrán un efecto directo sobre el valor nominal del consumo, especialmente cuando se lo expresa en dólares.


Esta dinámica condiciona las comparaciones internacionales y puede afectar la percepción del país como mercado atractivo para inversiones en sectores vinculados al consumo masivo.


El informe también aborda la cuestión de la desigualdad y la polarización política como obstáculos para el desarrollo económico.


Según el análisis, la persistencia de brechas sociales y la incertidumbre respecto a las políticas públicas generan un entorno donde el crecimiento del consumo se vuelve más vulnerable a shocks externos y a cambios bruscos en el escenario local.


Las perspectivas para los próximos años incorporan la posibilidad de una mejora en las condiciones sociales, pero advierten que la velocidad de esa mejora será menor que la observada en otras regiones emergentes.


La brecha entre el ingreso medio y el de los países desarrollados permanecerá amplia, y los incentivos para el consumo seguirán estando condicionados por la capacidad de la economía para sostener el crecimiento y la estabilidad.


El documento de Oxford Economics resalta la importancia de la productividad como motor de desarrollo.


La baja productividad que caracteriza a varias ramas de la economía argentina limita el crecimiento de los ingresos y del consumo. Sin una mejora sustancial en este aspecto, el país enfrentará dificultades para cerrar la brecha con otras economías emergentes y para sostener avances en la reducción de la pobreza.



En cuanto a la política de subsidios y transferencias, el texto advierte que el margen del Estado argentino para aumentar el gasto social es reducido.


La combinación de alta deuda pública y bajo crecimiento restringe la capacidad fiscal, lo que obliga a priorizar la eficiencia en la asignación de recursos y a buscar alternativas para impulsar la demanda interna sin poner en riesgo la estabilidad macroeconómica.


El informe menciona que la región de América Latina, en general, tendrá un crecimiento del consumo más lento que otras regiones emergentes, aunque parte de una base de desigualdad estructural que condiciona las perspectivas sociales y económicas.


En este contexto, Argentina mantendrá su liderazgo en consumo per cápita, pero la dinámica de expansión será más lenta y exigirá políticas de largo plazo para revertir las tendencias actuales.


La dependencia de los precios internacionales de los commodities y la volatilidad de los mercados globales agregan un componente adicional de vulnerabilidad al escenario argentino.


El documento señala que la capacidad para diversificar la matriz productiva y aumentar la competitividad será clave para sostener el crecimiento del consumo en los próximos años.


El análisis de Oxford Economics concluye que la situación de Argentina presenta particularidades que la distinguen en el contexto regional.


El país combina un nivel alto de consumo per cápita con desafíos estructurales que condicionan su proyección de crecimiento.


El desafío central para la economía local será consolidar la estabilidad macroeconómica y mejorar la productividad, en un entorno de restricciones fiscales y elevada incertidumbre política.


Entre los datos destacados, el informe puntualiza que la pobreza podría retroceder en los próximos años, aunque el ingreso medio permanecerá prácticamente estancado, mientras que la distancia respecto a los países desarrollados se mantendrá significativa.


La capacidad de las familias para acceder a bienes y servicios dependerá, en buena medida, de la evolución del mercado laboral y del éxito de las políticas orientadas a mejorar la eficiencia económica.


La proyección de un crecimiento del consumo per cápita de 13% para la próxima década pone en perspectiva los límites a la expansión del bienestar en Argentina.


Frente a la competencia de otros mercados emergentes con mayor dinamismo, el país deberá enfrentar el desafío de sostener su posición en el ranking regional de consumo sin perder de vista los problemas estructurales que condicionan su desarrollo.



Fuente: Infobae

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