Oligarcas que nos privatizan hasta las emociones

El último movimiento que planea Infantino, con el Mundial y el Mundial de clubes.




Un día llegaron los marcianos y dominaron el mundo en cuestión de días. Usaron la ley del más fuerte, que les pareció una forma estupenda de arreglar las cosas. No obstante, hubo objeciones y uno de los gobernantes terrestres más llamativos, grandote, naranja y con el pelo rubio, acompañado de otro de melena huracanada, alegó que debía respetarse los derechos humanos. Los marcianos se quedaron perplejos. 


Sabían que en la Tierra se podía matar a un montón de gente sin mayor problema o incluso hacer desaparecer en una noche toda una civilización. Quién se había erigido en portavoz de la humanidad preciso además, que ellos merecían cierta prioridad: “América primero”, expresó. El de pelo huracanado asentó con la cabeza, y soltó: “Así es mí presidente, carajo”.


Los marcianos no entendían nada. Los humanos les parecían todos iguales, pero por lo visto entre ellos eran distintos. El humano dominante les contó que había países diferentes y mejores, y que el suelo terrícola estaba dividido con rayas. 


Los marcianos sacaron sus imágenes de la Tierra captadas desde el espacio, pero no veían nada, y cuando les explicaron que eran líneas imaginarias, no reales, entendieron todavía menos. 


Dejó de haber prioridad nacional, sobre todo desde que las autoridades marcianas les quitaron a todos, no tanto el pasaporte, como la tarjeta de crédito. Habían concluido que ese era el auténtico documento de identidad.


Los extraterrestres estaban confusos y tras la visita de una delegación de “La Libertad Avanza” presidida por el de pelo huracanado, se les acabó la paciencia con los humanos: “Nos vamos. Esto no hay quien lo aguante”.


La excelente idea narrativa del periodista Iñigo Domínguez, modificada por este cronista a nuestra realidad deshilachada, nos interpela sobre el mundo que habitamos. 


Un escéptico, de modernismo ilustrado, se preguntaría quién va a querer conquistar la Tierra si los “marcianos” ya habitan en ella. ¿No quieren algunos alienígenas terrestres postular a Gianni Infantino como Secretario General de la ONU? Pues eso.


Lo cierto, es que no hay misiles tierra-aire que puedan desactivar al presidente de la FIFA. 


Ahora el italo-suizo proyecta liderar el ilusionante plan de privatizar los Mundiales de selecciones y el Mundial de Clubes. 


Oligarcas que no descansan, embisten y embisten hasta adecuar el mundo a su medida, donde todo sea susceptible de ser privatizado. 


La información fue publicada por el periódico británico The Times, y manifiesta la creación de la empresa FIFA Forward Enterprise para la venta de acciones participativas al capital privado. 


La “multinacional” futbolística confirmó el proyecto, sujeto a la aprobación de las 211 federaciones que recibirán a gusto toneladas de dinero. 


El diario británico estimó que Infantino podría ser, en 2031, el CEO de la compañía. 


El fútbol nuestro, el de toda la vida, dominado por un CEO. Que ilusión ¿Quién no quiere un CEO en su vida? Un CEO en el desayuno. Un CEO a la hora de acostarte. En esta Navidad ponga un CEO en su mesa y verá como le recorta los comensales.


El mundo gira y gira sobre su barbarie y su estupidez, con un color más pálido en las mejillas. 


El nuevo orden mundial tendrá “marcianos” autoritarios como regla, no como excepción. No es tanto el miedo al futuro lo que nos hace tiritar, sino el miedo a la incapacidad de pensar futuros mejores que el presente que tenemos.


(*) Ex jugador de Vélez, clubes de España y campeón mundial 1979



Fuente: https://www.pagina12.com.ar/

Comentarios