¿Hamburguesas estratégicas? El insólito privilegio fiscal de McDonald’s en Paraná

El gobernador entrerriano se mostró exultante en las redes sociales. ¿El motivo? La reciente apertura de un nuevo local de McDonald’s en la emblemática zona de las 5 esquinas, en la ciudad de Paraná. 




El corte de cintas y las fotos oficiales se difundieron como un gran logro de gestión y un hito de "progreso" para la capital provincial.


Sin embargo, detrás de las luces brillantes de la famosa M dorada y el festejo político, se esconde una realidad impositiva que despierta indignación y abre un debate profundo sobre cuáles son las verdaderas prioridades económicas de la provincia.


El gigante global y el "regalo" entrerriano
McDonald’s no es una pyme local que necesita un empujón para no quebrar. 


La firma norteamericana está respaldada por los fondos de inversión más poderosos del planeta, como Vanguard y BlackRock. 


A pesar de su billetera infinita, la corporación desembarcó en Paraná atraída por un imán irresistible: los beneficios y privilegios que le otorga el RINI (Régimen de Inversión para Nuevas Industrias) de Entre Ríos.


Gracias a este marco normativo, la multinacional gozará de un beneficio extraordinario: no pagará ningún impuesto provincial por un lapso de 20 años.


Dos décadas. Veinte años enteros en los que la empresa estará completamente eximida de abonar:

Impuesto Inmobiliario

Impuesto a los Ingresos Brutos

Impuesto Automotor

Impuesto de Sellos


Mientras un comerciante de barrio, un gastronómico local o un emprendedor entrerriano reman en dulce de leche para pagar Ingresos Brutos cada mes y afrontar las tasas inmobiliarias, el gigante global operará con costo fiscal cero a nivel provincial.


¿Una actividad "estratégica" o un saqueo de ganancias?


La situación obliga a hacernos una pregunta incómoda pero necesaria: ¿De verdad consideramos que preparar sánguches y papas fritas es una actividad industrial tan compleja y estratégica como para otorgar semejantes beneficios?


Los regímenes de promoción industrial del Estado suelen diseñarse para atraer industrias de alta tecnología, laboratorios, desarrollo de software o manufacturas pesadas; sectores que transforman la matriz productiva, generan valor agregado y dejan capacidades instaladas en la región. 


El empleo que genera una cadena de comida rápida, en cambio, suele ser precarizado, de alta rotación y de bajo valor calificado.


Para colmo, no estamos hablando de una empresa que reinvierte sus dividendos en el suelo entrerriano para abrir fábricas o mejorar la infraestructura de la provincia. 


Todas las ganancias generadas por el consumo de los paranaenses se van de forma directa al exterior, directo a las arcas de los fondos financieros internacionales.


El debate que viene


¿Es una buena noticia que haya nuevas opciones comerciales en Paraná? Sí, genera movimiento y puestos de trabajo iniciales. Pero el costo de oportunidad es altísimo. 


Otorgar exenciones totales por 20 años a corporaciones multimillonarias desfinancia al Estado provincial (afectando salud, educación y seguridad) y genera una competencia desleal feroz contra los gastronómicos locales que sí pagan hasta el último centavo.


¿Progreso genuino o marketing político a costa del bolsillo de los contribuyentes? El debate está abierto.



Fuente: Banco de Datos

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