La caída de Ariel Príncipi: radiografía de la investigación eclesiástica que terminó en la expulsión del cura de Huinca Renancó

La Diócesis de Río Cuarto enfrenta uno de los capítulos más oscuros de su historia reciente. Tras años de procesos en tribunales canónicos interdiocesanos y apelaciones en el Vaticano, la Iglesia Católica dejó firme la dimisión del estado clerical de Ariel Príncipi, imputado por reiterados casos de abuso sexual en perjuicio de menores. La decisión representa el castigo institucional máximo contemplado por el derecho eclesiástico.




A continuación, los ejes clave de la trama judicial y pastoral que sacudió al sur cordobés.


El mapa del silencio: 35 años de recorrido pastoral


Nacido en Laboulaye, Príncipi tejió una extensa red de feligresía a lo largo de más de tres décadas de servicio ministerial en la provincia de Córdoba. 


Los testimonios e investigaciones sitúan el núcleo de su recorrido en puntos específicos.


Huinca Renancó: Estuvo al frente de la Parroquia Nuestra Señora del Carmen y extendió su influencia a las comunidades de Ranqueles y Pincén.


La Carlota y Ucacha.


Sus últimos destinos activos. Fue precisamente en La Carlota (donde ejerció entre 2011 y 2022) donde la tensión social acumulada y la recopilación de testimonios precipitaron el inicio de las denuncias formales en el año 2021.


La ruta de la denuncia y los dos tribunales.


El caso avanzó de manera simultánea en dos carriles independientes pero interconectados, la justicia civil y los tribunales de la Iglesia.


La investigación canónica.


Tras recibir las primeras acusaciones directas, el obispo diocesano Monseñor Adolfo Uriona ordenó de inmediato una investigación preliminar, delegada en un perito canonista ajeno a la diócesis para garantizar la transparencia. 


Príncipi fue suspendido de inmediato de sus funciones y confinado a residir en la Ciudad de Buenos Aires.


El veredicto eclesiástico. 


Los tribunales canónicos de Córdoba y de Buenos Aires corroboraron la veracidad y la gravedad de las acusaciones, dictaminando la expulsión. 


Aunque el exreligioso apeló la resolución original intentando valerse de revisiones técnicas del derecho canónico, los organismos del Vaticano ratificaron la medida de forma inapelable.


El impacto institucional de la "Tolerancia Cero"


Fuentes eclesiásticas confirman que algunos de los hechos denunciados datan de hace más de 15 años, lo que evidencia las dificultades históricas para romper el hermetismo en las pequeñas localidades del interior de Córdoba.


La resolución final, respaldada administrativamente por el Dicasterio para la Doctrina de la Fe en el Vaticano, se aplicó bajo los estrictos parámetros del protocolo de Tolerancia Cero impulsado por el Papa Francisco. 


Con este fallo, Príncipi pierde de forma perpetua los derechos, deberes y dignidades del ministerio sacerdotal, quedando desprovisto de cualquier amparo o vínculo con la Iglesia Católica mientras continúan los procesos en los tribunales ordinarios.



Fuente: Banco de Datos

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