La distorsión de las prioridades: Cuando el contrabando importa más que el narcotráfico

Operativos de cotillón: El show de Prefectura por cigarrillos truchos mientras la droga sigue intacta.




Un despliegue monumental de Prefectura en La Paz para secuestrar cigarrillos de contrabando expone el contraste obsceno con la inacción frente a los kioscos de droga que destruyen los barrios.


Seis allanamientos simultáneos. Personal movilizado desde cinco ciudades distintas (Paraná, Santa Fe, Victoria, Diamante y La Paz). 


Móviles, logística de avanzada y un despliegue digno de una serie de Netflix. Todo este show mediático y de recursos montado este lunes tuvo un solo y ridículo objetivo: secuestrar cigarrillos truchos.


Mientras la Prefectura Naval Argentina celebra con fotos para la prensa el secuestro de casi 10 mil atados de cigarrillos con un aforo de 27 millones de pesos, dos realidades paralelas desnudan la hipocresía del operativo:Sin detenidos. 


Los dos hombres señalados en la causa ni siquiera pasaron una noche en el calabozo; quedaron libres y supeditados a una investigación por infracción al Código Aduanero.


La droga, intocable: En los mismos barrios donde se montó el operativo, los vecinos denuncian a diario —y a la vista de todos— la existencia de kioscos de droga que operan con total impunidad.


El contraste de la impunidad


La indignación de la comunidad paceña no es para menos. El contraste es obsceno. Para perseguir el contrabando de tabaco hay presupuesto, coordinación interprovincial, fotos oficiales y partes de prensa automáticos. 


Para combatir el narcotráfico que envenena a nuestros pibes, solo hay silencio, expedientes cajoneados y causas que jamás avanzan.


Nos quieren vender que este lunes se dio un "gran golpe al delito". No es verdad. Fue un simulacro para justificar presencia y viáticos. 


Un parte de prensa bien redactado para tapar el sol con las manos, mientras las cocinas y los puntos de venta de droga siguen intactos, sin un solo allanamiento, sin secuestros de sustancias y sin capos narcos tras las rejas.


La Paz ya no tolera operativos de cotillón ni puestas en escena judiciales. Lo que la ciudad exige, con urgencia, es que las fuerzas federales dejen el tabaco de lado y allanen, de una vez por todas, los lugares que todos los vecinos ya saben perfectamente dónde quedan.



Fuente: Infopaer

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