Un menor de 12 años resultó herido tras chocar en moto contra una camioneta
En horas de la mañana de este martes 27 de octubre, se registró un grave accidente de tránsito en la intersección de las calles Los Pinos y Olegario Andrade. El hecho fue protagonizado por una camioneta Toyota Hilux y una motocicleta Brava Nevada de 125 cc, la cual era conducida por un niño de apenas 12 años de edad.

Un menor de 12 años resultó herido tras colisionar la motocicleta que conducía contra una camioneta Toyota Hilux en la intersección de las calles Los Pinos y Olegario Andrade.
En el lugar del hecho intervinieron de forma conjunta efectivos de la Comisaría Primera, dependientes de la Dirección General de Seguridad Vial / Jefatura Departamental La Paz, junto a la Policía Científica y la UFI de La Paz.
Tras la colisión, el personal policial intervino de inmediato y el menor fue trasladado de urgencia al nosocomio local para recibir atención médica.
Según el parte de salud, el niño sufrió escoriaciones en su mano derecha que requirieron sutura, además de lesiones superficiales en la rodilla izquierda y la tibia.
Afortunadamente, los estudios descartaron fracturas u otras lesiones óseas, por lo que permaneció en observación hasta recibir el alta médica.
En el lugar del hecho trabajaron los efectivos de la Comisaría Primera, personal de la Policía Científica y tomó intervención la UFI de La Paz.
Asimismo, las autoridades procedieron a la retención del motovehículo debido a que carecía por completo de la documentación reglamentaria para circular.
Un llamado a la reflexión: El peligro de los menores al volante
Este preocupante episodio vuelve a encender las alarmas sobre una problemática recurrente en nuestras calles: la responsabilidad de los adultos al permitir que los niños tengan acceso a vehículos motorizados.
Una motocicleta de 125 cc es un vehículo de gran porte y peso para la contextura física, la madurez emocional y los reflejos de un menor de edad.
Entregar las llaves de un motovehículo a un niño no solo infringe las leyes de tránsito vigentes, sino que representa un riesgo altísimo para su propia vida y la de terceros.
Los menores carecen de la experiencia necesaria para anticipar maniobras de peligro, reaccionar a tiempo ante un imprevisto o controlar la estabilidad de un rodado de estas características.
Como sociedad, y especialmente como padres o tutores, es fundamental tomar conciencia de que un vehículo en manos equivocadas se convierte en un arma.
Cuidar a nuestros hijos también significa poner límites firmes y entender que la seguridad vial empieza por casa.
Fuente: Banco de Datos
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